#153

La primera vez que me robaron en la calle fue un asalto con clase. Vestido de traje y con buena labia, me sedujo hasta que, sin darme cuenta, sustrajo mi billetera. Eran buenos tiempos, pienso mientras la punta filosa del cuchillo amenaza con perforarme la espalda y uno de los que me tiene tomado del brazo no para de decir “quédate piola, conchetumare”.

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