#154

El gato cruza la calle y esquiva con éxito los autos que frenan y se estrellan entre sí. El gato sube una pared, camina equilibrando. Salta hacia el balcón y entra al departamento. El dueño se asoma al oír los estruendos y toma a su gato en brazos. Lo acaricia. “Esto les pasa por anda apurados” piensa. La noche se ilumina con las sirenas y observan hasta que todo vuelve a ser negro, oscuro, como su gato, el sigiloso que ronronea sin enterarse de nada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s