#159

En la casa los parientes intentaban dilucidar el futuro de las pertenencias de la abuela. Los que casi nunca fueron a visitarla mientras vivía eran los más interesados en sus cosas. Recorrían con fría comodidad esos rincones ajenos de la vieja casa mientras otros comenzaban a sacar cálculos financieros sobre el dinero que recibirían en caso de vender la propiedad.

En dos semanas dilapidaron todo, tiempo necesario para que se generasen los primeros roces por uno que otro desencuentro. Finalmente, tras varias semanas de disputa, se decidió vender la casa, que a esas alturas yacía completamente vacía, mientras a kilómetros de distancia , en un cementerio lúgubre, una lápida descuidada era adueñada por la hierba que comenzaba a cubrir el nombre de la difunta benefactora.

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