Detener la hemorragia

Como cada vez que lo hacía, siguió su ritual al pie de la letra. Dejó su teléfono sobre el velador, fue a la cocina a prepararse un té, esperó a que se calentara el agua mientras hojeaba una revista de grandes tiendas que llevaba una eternidad en la cocina y miró el reloj intentando calcular cuánto tiempo había pasado. Se sirvió el agua hirviendo y cerró los ojos. El olor a manzanilla la distrajo por unos segundos más. Volvió a su habitación, se sentó en la cama, dejó el té en el velador y tomó su teléfono. Respiró hondo y volvió a calcular el tiempo: unos siete minutos. Miró la pantalla. Tres Likes. Tres. En siete minutos. Quiso beber un sorbo de té pero se quemó y derramó un poco sobre su cama. Ocho minutos: tres likes. Nueve minutos: tres likes. Diez minutos: tres likes. La única manera de detener la hemorragia era borrando la foto. Y lo hizo. Luego intentó esconderse de sí misma. 

 

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